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Cáncer de ovario, silencioso y letal


A sus 47 años, Patricia comenzó a tener inflamación abdominal que no cedía; consideró que su problema era causado por el estreñimiento crónico con el que vivía. Tenía sensación de saciedad, a pesar de lo poco que comía. Al poco tiempo comenzó a tener tos persistente que atendió de manera superficial y después de 7 meses perdió 3 kilogramos en un mes sin una dieta estricta. Su rostro presentaba palidez extrema y decidió hacerse estudios generales. El diagnóstico fue cáncer de ovario.

El ovario es una glándula que produce óvulos, hormonas sexuales femeninas conformadas por diversos tipos de células. Cuando se desarrolla una alteración en estas unidades, se puede denominar cáncer ovárico (CO); sin embargo, según el tipo de afección en cada célula se puede identificar el patógeno que lo provoca.

Desarrollo
Los cánceres que se inician en la superficie del ovario se denominan carcinomas epiteliales y representan el 80 por ciento de los casos. El resto de los cánceres se originan en las células que producen óvulos, a este tipo se le llama tumor de las células germinales; sin embargo, en algunas ocasiones los tumores pueden desarrollarse en otras partes del organismo y extenderse en los ovarios. Las células ováricas cancerosas pueden difundirse por el sistema linfático y el torrente sanguíneo y pueden alojarse en otros órganos.

Dolores Gallardo Rincón, oncóloga médica y titular del Programa de Cáncer de Ovario del Instituto Nacional de Cancerología, explicó a Letra S que, en el primer estadio, el CO puede aparecer en uno o ambos ovarios, y cuando se propaga al útero, a las trompas de Falopio o a los tejidos cercanos dentro de la pelvis, significa que ha pasado al segundo estadio. Cuando se extiende fuera de la pelvis a los ganglios linfáticos, la superficie del hígado, el intestino delgado o los tejidos próximos se define como estadio tres. Por último, se habla de un cáncer avanzado cuando éste se ha propagado fuera del abdomen o al interior del hígado.

Síntomas
De acuerdo con Gallardo Rincón, este padecimiento no suele presentar síntomas hasta etapas avanzadas. Cuando un tumor en el ovario crece, comprime la conexión entre el colon y el recto, de modo que se propicia una dificultad para evacuar, y, a pesar de estar en la pelvis, el padecimiento puede trasladarse al abdomen y propiciar en la zona dolor vago, inflamación, estreñimiento combinado con diarrea, dolor pélvico y sensación de saciedad a pesar de ingerir poco alimento.

Una vez extendido, las molestias son similares a enfermedades digestivas como colitis, colon irritable o amibiasis, por ello el diagnóstico puede ser difícil para un médico de primer contacto.
El cáncer germinal puede presentarse en adolescentes o adultas jóvenes, y se confunde con embarazo porque el abdomen crece de forma acelerada, por ello es necesario una calidad en la atención para evitar diagnósticos tardíos.

Riesgo y diagnóstico
Este cáncer es más frecuente durante la menopausia, es decir, en el grupo de mayor riesgo se encuentran mujeres entre 41 y 60 años. Aquellas con antecedentes de cáncer de mama u ovario en la familia tienen más probabilidades de desarrollar este padecimiento.

En México se tiene una mutación fundadora, es decir, el patrón familiar reconocido como riesgo a nivel mundial es de 15 por ciento; sin embargo, en el país es de 30 por ciento, lo que significa que las mujeres mexicanas tienen el doble de riesgo, y aquellas que son portadoras de la mutación poseen hasta el 45 por ciento de padecer esta patología.
No haber tenido hijos o tenerlos a una edad avanzada, así como menarquia precoz o menopausia tardía pueden ser algunos factores de riesgo a tomar en cuenta en una historia clínica.
En etapas iniciales el CO puede ser indetectable con una exploración pélvica, por lo que se requiere de estudios especializados como un papanicolaou, así como un ultrasonido transvaginal cada seis meses para detectar patógenos o alteraciones en el órgano.

Por medio de los ultrasonidos, se pueden identificar tumoraciones tanto genéticas como malignas, sin embargo, para detectar el CO se requiere de la prueba de antígeno para cáncer 125 (CA 125) que revela células cancerígenas presentes en la sangre.

Las mujeres que han desarrollado CO pueden someterse a tratamientos quirúrgicos, quimioterapia molecular e inmunoterapia, todos éstos con alta probabilidad de éxito, sobre todo en etapas iniciales de la enfermedad.

En México se presentan 4 mil casos de cáncer de ovario cada año, esto significa 10 casos diarios. Cada día mueren 7 mujeres por este padecimiento.

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